¿Qué es?
Catequesis
Preguntas
La Misa
Biblia
Milagros
María
Testimonios
El Papa
Documentos
Historia
Niños
Adoración
Oraciones
Enlaces
   Contacto
Nota
Publicidad

 

 

El milagro de la Misa


La liturgia de la palabra

Después de ponernos en la presencia de la Santísima Trinidad y de pedir perdón por nuestros pecados sigue una de las partes fundamentales de la Santa Misa: la liturgia de la palabra.

Las tres lecturas


La liturgia de la palabra pretende recordar la historia de la salvación, es decir, revivir todo el esfuerzo que Dios continuamente ha hecho y está haciendo para salvar a los hombres.
En la primera lectura se recuerda ordinariamente la historia del pueblo de Israel; en la segunda la historia de la Iglesia inicial y, como centro, en la tercera lectura, se trae a la memoria la vida de Cristo, la historia de la vida de Cristo que es el centro de toda la historia de la salvación.
Como saben ustedes, los días entre semana se tiene nada más una de las dos primeras lecturas, o bien es del antiguo testamento, es decir, la historia del pueblo de Israel o la historia de la Iglesia, que corresponde al nuevo testamento.
Por tanto, uno de los propósitos de la liturgia de la palabra es recordar, tener siempre presente las maravillas realizadas por Dios, producto de los continuos actos de amor de Dios nuestro Señor durante la historia.

Palabra de Dios, palabra viva


Sin embargo, lo más importante durante la liturgia de la palabra, es tomar conciencia de que lo que escuchamos es realmente palabra de Dios. Una palabra que no fue sólo inspirada y escrita por unos hombres hace siglos sino que vuelve hoy a dirigirse a mi alma, a interpelar a cada una de las personas presentes en la misa. No es una palabra que Dios pronunció en el pasado y ahora nosotros debemos hacer un esfuerzo para aplicarlo a nuestra vida. No, es una palabra que hoy Dios vuelve a pronunciar, vuelve a decir a cada uno que escucha con atención. Ese es el misterio de la Biblia, de las Sagradas Escrituras. Es una palabra viva, una palabra inspirada, inspirada en el pasado pero también que inspira en el momento actual a aquellas personas que la escuchan, a aquellas personas que abren su corazón.
Por lo tanto, en esta parte de la misa no sólo estamos escuchando una historia pasada, estamos escuchando lo que Dios quiere de cada uno de nosotros en el día de hoy. Si tienes el corazón abierto durante la santa misa, Dios te hablará a través de su palabra.

Actitud ante la Liturgia de la Palabra


Teniendo en cuenta esta realidad, debemos asumir dos actitudes en este momento de la Liturgia de la Palabra:
En primer lugar es necesario una actitud de apertura, de humilde escucha durante toda esta parte de la misa y vencer la tentación de prestar atención exclusiva a la homilía, (“a ver si cuenta algo interesante este padre”, “a ver si es mejor que el otro”), porque Dios habla a través de todas las lecturas y se vale de ellas para dejar en tu alma el mensaje que Él desea. Si estás distraído, si no prestas atención a lo que Dios te insinúa, a la palabra que puede mover o cambiar tu alma, pasarán las lecturas y saldrás de misa y no recordarás ni cuáles fueron las lecturas. Hace falta atención, hace falta esa actitud de escucha, hace falta esa apertura de nuestra alma para ver qué es lo que Dios nos quiere decir.
Y en segundo lugar, obrar, llevar a la práctica lo que Dios te inspira. Eso que Dios te dice tiene un motivo y una finalidad. Cuántas veces estás algo confundido y, de repente, un evangelio te vuelve a la luz, te hace entender lo que está pasando. Otras veces Dios puede estar invitándote a fortalecer una virtud para prepararte para algo que te pedirá después. El conoce como nadie tu vida y sólo Él puede hablarte de lo que necesitas.
Por tanto, no quedarnos en la superficialidad de “qué bien habló el padre, qué buenas reflexiones nos hizo, qué Evangelio más bonito”, sino estar atentos para descubrir qué quiso Dios inspirarme para, sabiéndolo, ponerlo en práctica. Dios me está dando la indicación, Dios me está dando una sugerencia. Su amor, que quiere lo mejor para mí, me está inspirando lo que debo hacer.
Es conveniente salir de la liturgia de la palabra con un compromiso: obedecer, poner en práctica lo que Dios me ha indicado .

 1-Acto Penitencial

2-
Liturgia de la Palabra

3-Ofertorio

4-Prefacio Eucarístico

5-Consagración

6-Las Peticiones

7-La Aclamación Cristológica

8-Preparación para la Comunión

9-La Comunión

Vivencia de la Santa Misa

Ordinario de la Misa

Copyright 2003 / A Cristo por María