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Citas u
escritos sobre
La transubstanciación
Antes, pues, que se realice la
consagracion, el pan es pan; pero cuando sobre el descienden las palabras de
Jesucristo, que dice: <<Esto es mi cuerpo>>, el pan se
convierte en el Cuerpo de Cristo (SAN AGUSTIN Trat.
Evang. S. Juan, 27).
Despues de la consagracion del pan y del
vino, se contiene verdadera, real y substancialmente nuestro Señor Jesucristo,
verdadero Dios y hombre, bajo la apariencia (especie) de aquellas cosas
sensibles. Porque no son cosas que repugnen entre si que el mismo Salvador
nuestro este siempre sentado en el cielo a la diestra de Dios Padre, segun su
modo natural de existir, y en muchos otros lugares este sacramentalmente
presente en su substancia, segun un modo de existir que si bien apenas
podemos expresar con palabras, sin embargo con pensamiento ilustrado por la
fe podemos alcanzar que es posible a Dios, y debemos creerlo siempre y de modo
constante (CONCILIO DE TRENTO, Denz. Schon., 1636).
El cuerpo esta verdaderamente unido a la
divinidad, el cuerpo nacido de la Santisima Virgen: no porque el mismo cuerpo
encarnado descienda del Cielo, sino porque el mismo pan y vino se convierten en
el cuerpo y la sangre de Cristo (SAN JUAN DAMASCENO, Sobre la fe ortodoxa, 4,
14).
Cristo no se hace presente en este
Sacramento sino por la conversion de toda la substancia del pan en su cuerpo y
de toda la substancia del vino en su sangre; conversion admirable y singular,
que la Iglesia catolica justamente y con propiedad llama transubstanciacion (PABLO
VI, Mysterium Fidei, 3-lX- 1965).
Adoctrinados y llenos de esta fe certisima,
debemos creer que aquello que parece pan no es pan, aunque su sabor sea de pan,
sino el cuerpo de Cristo; y que lo que parece vino no es vino, aunque asi le
parezca a nuestro paladar, sino la sangre de Cristo (SAN CIRILO DE JERUSALEN. Cateqwesis,
22, 1).
Una vez terminadas las grandes y admirables
preces, el pan se hace cuerpo y el caliz sangre de Nuestro Señor Jesucristo (SAN
ATANASIO, Sermon a los bautizados).
Y dijo en modo demostrativo: Este
es mi cuerpo y esta es mi sangre, para que no pienses que las cosas que
aparecen son una figura (tipo), sino que por algo inefable del Dios Omnipotente
las oblaciones son realmente transformadas en el cuerpo y en la sangre de
Cristo; y nosotros, al participar de ellos, recibimos la fuerza vivificadora y
santificadora de Cristo (SAN CIRILO DE ALEJANDRIA, Coment.
sobre S. Mateo).
El pan, antes de la consagracion, es
un pan ordinario; pero cuando se le consagra, se convierte y se llama Cuerpo de
Cristo (SAN GREGORIO DE NISA, Sermon
sobre el Bautismo).
Este es mi cuerpo, dice (el
sacerdote). Esta palabra transforma las cosas ofrecidas (SAN
JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre el Bautismo del Señor).
El pan al principio es ordinario, pero
una vez que el misterio lo consagra, se dice y se hace cuerpo de Cristo (SAN
GREGORIO DE NISA, Hom. sobre el Bautismo del Señor).
(Referido a la Consagracion). Es mayor
la fuerza de la bendicion que la de la naturaleza, porque por la bendicion
incluso la misma naturaleza se cambia (SAN AMBROSIO, Sobre
los misterios, 50).
Este pan, antes de las palabras de la
consagracion es pan comun; pero cuando se le consagra, el pan se convierte en
carne de Cristo (SAN AMBROSIO. Sobre
los Sacramentos, 4, 4).
Otras
Notas Históricas
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