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Citas y escritos
sobre
Espera de Jesús
en el Sagrario
Viene a mi memoria una encantadora poesia
gallega, una de esas Cantigas de Alfonso X el Sabio. La leyenda de un monje que,
en su simplicidad, suplico a Santa Maria poder contemplar el cielo, aunque fuera
por un instante. La Virgen acogio su deseo, y el buen monje fue trasladado al
paraiso. Cuando regreso, no reconocia a ninguno de los moradores del monasterio:
su oracion, que a el le habla parecido brevisima, habla durado tres siglos. Tres
siglos no son nada, para un corazon amante. Asi me explico yo esos dos mil años
de espera del Señor en la Eucaristia (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que
pasa, 151).
Desagravio y amor a la Sagrada
Eucaristía
Mas Vos, Padre Eterno, ¿como lo consentis?
¿Por que quereis ver cada dia a vuestro Hijo en tan ruines manos? Ya que una
vez quisisteis y consentisteis lo estuviese, ya veis como le pagaron, ccomo
puede vuestra piedad verle hacer injurias cada dia? Y ¡cuantas deben hoy hacer
a este Santisimo Sacramento! ¡En que manos enemigas le debe ver el Padre! (SANTA TERESA Camino deperfeccion, 33, 3).
¡Oh, amor tierno y generoso de un Dios para
con tan viles criaturas como nosotros, que tan indignos somos de su
predileccion!, ¡cuanto respeto deberiamos tener a ese grande Sacramento, en el
que un Dios hecho hombre se muestra presente cada dia en nuestros altares! (SANTO CURA DE
ARS, Sermon sobre el Jueves Santo).
Jesucristo dice: donde cada uno tiene
su tesoro, alli tiene su corazon. Por eso los santos no estiman ni aman otro
tesoro que a Jesucristo; todo su corazon y todo su afecto tienen en el Santisimo
Sacramento (SAN ALFONSO M. a DE LIGORIO, Visitas al Stmo. Sacramento, 6).
Respeto hacia la Sagrada
Eucaristía y hacia las
cosas destinadas al culto eucarístico
<<¡Tratadme!o bien, tratadmelo
bien!>>, decia, entre lagri mas, un anciano Prelado a los nuevos
Sacerdotes que acababa de ordenar. —¡Señor!: ¡Quien me diera voces y
autoridad para clamar de este modo al oido y al corazon de muchos cristianos, de
muchos! (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 531).
Hemos admirado en tu obra su utilidad
para todas las Iglesias, para que, enseñados por los testimonios de las
Escrituras, aprendan los que lo ignoran con cuanta reverencia deben tomar las
cosas santas y ejercer el misterio del altar de Cristo, y que los sagrados
carices y los velos santos, y las demas cosas que pertenecen al culto de la
Pasion del Señor no carecen de santidad, como cosas vacias y sin sentido, sino
que, por su estrecha relacion con el cuerpo y la sangre del Señor, deben ser
venerados con semejante honor con que es venerado su cuerpo y su sangre (SAN
JERONIMO, Carta al obispo Teofilo, 114, 2).
Con cuidado,
pues, habiendo tu santificado los ojos por el contacto, recibe el santo cuerpo,
cuidando no pierdas algo de el. Porque si algo perdieras, te perjudicas
evidentemente en esto como en algo de tu propio organismo. Porque dime: si
alguno te diese unas limaduras de oro, ¿no las guardarias con toda diligencia,
cuidando no perder nada de ellas, ni sufrir ningun menoscabo? ¿No procuraras,
pues, con mucha mas diligencia, que no se te caiga una migaja de lo que es mas
precioso que el oro y que las piedras preciosas? (SAN
CIRILO DE JERUSALEN, Catequesis
MistagogicaS, 21).
El sacramento de
la Eucaristia, confiado por el Señor en el tiempo de la cena, y a todos, lo
tomamos tambien en las reuniones de antes del amanecer, y no de la mano de
otros, sino de los que presiden [...]. Sufrimos ansiedad si cae al suelo algo de
nuestro caliz o tambien de nuestro pan (TERTULIANO, De Corona, 3).
Conoceis
vosotros, los que soleis asistir a los divinos misterios, como cuando recibis el
cuerpo del Señor lo guardais con toda cautela y veneracion, para que no se
caiga ni un poco de el, ni desaparezca algo del don consagrado. Pues os creeis
reos, y rectamente por cierto, si se pierde algo por negligencia (ORIGENES, Hom. 13, sobre el
Exodo).
En el elogio
funebre de su padre, estando presente San Basilio, menciona como hechos dignos
de alabanza: <<El haber honrado en silencio las cosas santas, el no haber
dado jamas la espalda a la veneranda mesa>> (SAN
GREGORIO NACIANCENO, Hom. en la
muerte de su padre).
Tambien este
altar, santo, al que asistimos, es piedra como segun su naturaleza, y no se
diferencia de las otras piedras con las que se construyen nuestros muros y se
adornan los pavimentos. Pero, porque fue consagrado al culto de Dios y recibio
la bendicion, es mesa santa, altar inmaculado que ya no puede ser tocado por
todos, sino solo por los sacerdotes, y por estos con veneracion (SAN GREGORIO DE
NISA, Hom. sobre el Bautismo del Seflor).
...Y Ios sagrados calices y los santos
paños, y lo demas que se refiere al culto de la Pasion del Señor [...], por el
contacto con el Cuerpo y Sangre del Señor hay que venerarlos con el mismo
respeto que su Cuerpo y su Sangre (SAN JERONIMO, Epistola
114).
Las particulas del santo cuerpo que caigan
al suelo; busquense cuidadosamente, y si se hallan, raspese el sitio en que
cayo; si es tierra, mezclese con agua y dese a los fieles como medio de alcanzar
gracia. Si no se halla, raspese igualmente el suelo, como hemos dicho. Hagase de
la misma manera si se derrama algo de la sagrada sangre. Si el suelo es de
piedra, ponganse carbones encendidos sobre el (RABULAS DE EDESA, Carta a
Gumelino).
Otras
Notas Históricas
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